Dimensiones actuales del lazo social. La irrupción de lo real.


Conversación “El Semejante, El Otro, El Prójimo”.

Ponencia en ocasión del ciclo CUESTIONES CRUCIALES DEL PSICOANÁLISIS/ Ciclo 201616 de Abril de 2016-13.30 a 18.00hs Auditorio Jorge Luis Borges- Biblioteca Nacional-Agúero 2502- CABA

Agradecimiento a mis colegas de la Comisión Directiva de Círculo Psicoanalítico Freudiano.

Y también subrayar la feliz idea de mis colegas de CEBA, que han reiterado en su deseo, que han insistido, en que hoy trabajemos y produzcamos dentro del dispositivo de la Conversación.

La conversación no es una mera charla entre analistas. Es fruto, es un logro de un largo proceso, y tiene que ver con un momento clave del psicoanálisis cuando Lacan en 1956, denunció en el lazo social entre analistas, es decir en la IPA, como imperaba entre aquellos que supuestamente se ocupaban de la transmisión del psicoanálisis, el ideal de Suficiencia. Las suficiencias no hablaban, y no lo hacían-afirma Lacan- porque no tenían nada que decirse y eran analizados. Lo que promovían entre los analistas de la Institución era una identidad que se alcanzaba mediante la idealización de la identificación narcisista, es decir, el ser fantasmático, donde se detentaba un saber que funcionaba como velo del ejercicio de un poder, que se asentaba- dice Lacan- en el deseo de dañar y en el odio.

Hay allí un primer esbozo claro de la manifestación en el lazo social entre analistas de la irrupción de lo real. Se trataba de la segregación que nos habita y que da cuenta de un real inasimilable. Es allí donde el “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, nos muestra como los analistas estamos no solo “infatuados”, sino “enfeudados” en nuestra imagen, amamos a nuestra imagen como lo que es lo mas “prójimo”, es decir, nuestro cuerpo. El problema radica en que de nuestro cuerpo no tenemos, estrictamente, ninguna idea. Creemos que es yo(moi).Cada uno cree-dirá Lacan- que es él. Es un agujero. Y después afuera está la imagen. Y con esa imagen hace el mundo. Ya no hay-dirá Lacan, otra definición posible del goce: la relación del ser hablante con su cuerpo. Pero vale decirlo, el agujero del cuerpo está anudado al agujero del lenguaje, y al agujero del real. Aquí Lacan nombra lo excluido en el Sujeto, la fusión entre lo Próximo y lo Prójimo.

Sin embargo a favor de los analistas habría que decir que les faltaban las formalizaciones que Lacan en su retorno a Freud inventó, y que faltaban los análisis lacanianos.

La enseñanza de Lacan centrada en RSI, en el significante y el objeto a, y en la letra, en los discursos del analista, del amo, de la histérica, de la universidad, el discurso capitalista. Es decir vuelve a situar la cuestión del decir y los dichos, en el lugar central que siempre tuvieron para el deseo de Freud, el creador del Psicoanálisis.

Cuando Lacan funda su Escuela Freudiana de Paris en Junio del 64, propone su Escuela como un verdadero refugio para los analistas contra el malestar de la civilización, y para resguardarnos de “ello”, crea el dispositivo del Cartel para asegurar la transmisión del psicoanálisis en la extensión, en la transferencia de trabajo, y promover así la interrogación sobre el lugar del “líder-amo-jefe” ; del “trabajo y del producto propio”, en la transferencia de trabajo. Mas tarde creará aquello que para muchos analistas, ha sido su controvertido Dispositivo del Pase.

Sin embargo como vemos, y como nos dirá en muchos lugares de su obra, estos dispositivos no terminan de acotar el malestar, y las irrupciones de lo real en el lazo social entre analistas. De hecho fue necesaria la invención de Convergencia, donde se ha respetado desde su creación, las transferencias analíticas y de trabajo, los maestros, y el modo de agrupamiento, que el deseo de cada analista decidió, para afrontar la fragmentación del movimiento psicoanalítico. Y creo que los resultados están aquí puestos en acto, y en cada evento que Convergencia viene realizando.

Ahora bien si tuviera que ubicar una dimensión de impasse, de obstáculo actual, en el lazo social en nuestras instituciones psicoanalíticas, donde se pone en acto la irrupción de lo real, creo que está referido al imperio del sujeto psicológico y filosófico, el cual se intercambia, se sustituye indistinta-mente muchas veces, en nuestros decires sobre nuestra práctica, cuando intentamos abordar el Sujeto del Inconsciente. Me refiero a que quienes estamos en la Institución psicoanalítica, tenemos nominaciones dadas por la Universidad: Psicologo/as, Médica/os, Psicopegoga/os, Filósofos, etc. También muchos de nosotros, en nuestra inserción en la Polis, estamos en Instituciones del ámbito de la Salud Mental: Hospitales, Centros Médicos, Centros de Salud, Obras Sociales, etc. La cuestión que propondría para la Conversación, para debatir con mis colegas analistas, tiene que ver sobre los límites de nuestra práctica del psicoanálisis en dichas instituciones asistenciales. Por ejemplo: Hay una paradoja para el analista, una hiancia entre la propia vida analizada, y la nominación de médico ó de psicólogo, que nos posibilita que nos incluyamos en tal ó cual institución de la Salud mental. ¿Cuáles son los límites del psicoanálisis en un tratamiento, en el ámbito de la Salud mental?; ¿Cuáles son los impasses en la dirección de la cura?; Hay una exigencia institucional de “tener que curarlo”, ¿cómo ubicarse frente a ello? : ¿Desde el altruismo?¿desde querer el bien del otro? Los tiempos de entrevistas: ¿fueron tiempos de consulta ó de demanda? ¿En general a que puntos se llega?; ¿Cuáles son las diferencias. y que aspectos del sujeto del Inconsciente, fueron abordados durante el tratamiento?.¿Hay pasajes de los tratamientos de la Salud Mental, al ámbito del consultorio de los analistas? ¿Qué efectos aparecen? ¿Comienza allí un análisis, ó, deberíamos considerar las diferencias entre la derivación a un nombre propio, y la entrada por el anonimato, ó la transferencia institucional? El paciente asistencial que pasa a consultorio, ¿no continúa porque aparecen dificultades en el pago de honorarios?; ¿es que el analista sortea aquí su dificultad para crear demanda, y derivaciones, y la obra social queda como medio de reclutamiento?

Obviamente de ninguna manera creo que sean preguntas para contestar ahora. Por lo menos no todas. Pero si me parece que debemos plantear estas cuestiones, y darle cada vez mas un lugar en nuestros debates, para acotar el avance de la ciencia, en maridaje con el sujeto psicológico, y en plena alianza, con el discurso del amo y el discurso capitalista. Creo que esto abre para cada analista, la posibilidad de avanzar en la transmisión del psicoanálisis, y de extender los lazos entre analistas, y en la Polis. Abre también para cada analista una relación singular, con la dimensión de sus ideales analíticos, donde análisis mediante, esto permita avanzar en situar ciertos atisbos de un real inasimilable, que ha quedado segregado, y que no ha hecho, ó no hará, letra del ser en su sinthôme.

Guillermo Ferreiro

Círculo Psicoanalítico Freudiano

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